Así titula su columna Óscar Sanz sobre el partido de ayer de Champions del Atlético. Venía yo leyendolo en el autobús y no he podido evitar las risas en más de una ocasión. Por lo visto, el fútbol que hicieron anoche fue, como poco, para olvidar.

“Mira que ha vivido el Atlético pesadillas, tan sufrido él, pero la de ayer fue de museo. De museo de los horrores. Porque su actuación en el primer acto fue de código penal. […] El desastre se vio venir bien pronto. Abel movió el tablero defensivo y colocó a Perea en el lateral derecho, a Pablo junto a Ujfalusi en el eje y al chaval Domínguez en la izquierda. Ocho minutos tardaron los cuatro, al alimón, en perderse. Progresó por la banda el polaco Kosowski, Perea le vio venir, y viéndole venir sigue, aquél centró, Pablo llegó tarde al cruce, Ujfalusi ni siquiera se planteó lo del cruce y Domínguez tampoco lo vio claro. Así que allá en el área apareció Charalambides que golpeó para que Asenjo evitara el gol con el pie.”

LOL

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