Ayer sábado subimos a Ratitovec, un pico cerca de Škofja Loka (eng). La noticia no tendría demasiado interés si no fuera porque subimos de noche, aprovechando la luna llena y una de las noches más claras que se recuerdan.

Es tradición que el día 10 de Enero, a las 12 de la noche, la gente se congregue en el pueblo de Železniki y suba al pico de Ratitovec. Todo ellos para conmemorar una batalla de la Segunda Guerra Mundial entre alemanes y partisanos. Durante la batalla de Dražgoše (eng), los partisanos se enfrentaron durante 3 días al ejército alemán, causando más de 200 bajas en éste. Al final, los alemanes, superiores en número, forzaron a los partisanos a retirarse. El pueblo fue destruído por completo y sus habitantes ejecutados o llevados a campos de concentración. A pesar del desigual resultado, todavía hay gente que hoy conmemora la “valentía” de los partisanos.

Nosotros no esperamos a las 12 de la noche, ni subimos desde el pueblo. Llegamos allí a eso de las ocho y después de preparar concienzudamente nuestro equipamiento (ropa de abrigo, botas, clavos, luces y demás…) comenzamos la subida. El camino hasta la cabaña de la cima nos costó unas dos horas. A veces daba la sensación, por la cantidad de gente, que estábamos en el centro de Ljubljana y no en la montaña. Supongo que debido a la inversión térmica, el frío durante todo el recorrido nos respetó bastante. Cierto es que íbamos bien abrigados pero de los -12º en el valle pasamos a -1º al comienzo de la subida. En cuanto a las vistas la verdad es que eran increíbles. La luna llena y la noche tan despejada nos proporcionaron unas vistan increíbles de la montaña y del valle.  Ya en la cabaña pudimos calentarnos, con un chupito de hierbas que lo menos tenía 50º, y reponer fuerzas, con un buen plato de un potaje típico llamado ričet. Descansados, o algo así, bajamos hasta el coche con paso ligero, saltando entre la nieve cual cabra montesa.

He puesto las fotos en un nuevo álbum online, aunque os dejo una pequeña muestra:

Ya véis, preparado cual escalador profesional. La verdad es que subiendo me dio por pensar en aquellos que se juegan la vida por escalar todos los ochomiles. No se si tanto como para jugarse la vida, pero el esfuerzo, la naturaleza y la recompensa de saberse capaz de llegar a la cima es algo muy gratificante. Y lo digo yo que soy el alpinista más amateur de mundo 😀

 

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